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¿Qué es un amaestramiento?


¿Qué es un amaestramiento?

Se refiere a quién puede abrir y cerrar diferentes puertas dentro de un mismo recinto, pero usando una única llave amaestrada. Cada usuario dispone de una llave diferente, pero todos pueden compartir accesos en un mismo edificio o zona residencial.

Su implantación puede suponer al usuario se compensa sobradamente con ahorro en llaves duplicadas, control de acceso al edificio y comodidad de los usuarios en su día a día, puesto que cada uno solo usará una llave para todos sus accesos.

A lo largo de la historia, los fabricantes han centrado sus esfuerzos de innovación en la seguridad y robustez de los sistemas. Sin embargo, en los últimos años, la externalización de las fábricas a países asiáticos y el ‘boom’ de la construcción han provocado que muchos fabricantes hayan reducido sus estándares de calidad, pero manteniendo la misma apariencia del producto. Así abaratan costes y aumentan márgenes de beneficio.

La reducción de costes por parte de los fabricantes ha derivado en la instalación de sistemas mecánicos de “aparente segu- ridad”. A nuestro entender, no cumplen los requisitos mínimos recomendables que cualquier usuario esperaría de ellos.

“Al igual que el objetivo básico de seguridad en iluminación es eliminar la oscuridad,

en seguridad física se trata de aumentar el bloqueo al ataque y ralentizarlo”


Durabilidad de un amaestramiento.

La durabilidad de un sistema mecánico dependerá principalmente de la calidad de sus componentes, de los ciclos de uso que tengan que aguantar sus cilindros y del tipo de llaves que lo soporten.

Las diferencias en este sentido pueden ser muy considerables. Por ejemplo, un cilindro amaestrado en un portal con cien vecinos, con unos componentes de baja durabilidad y con un tipo de llave agresivo al desgaste, puede tener una vida útil de dos años. Y, sin embargo, un cilindro con, aparentemente, las mismas características pero, evidente- mente, fabricado con otro tipo de ma- teriales, puede tener una durabilidad de entre 12 y 15 años.

Aparte de los ciclos de uso de un cilindro, otro de los factores detectados que más perjudican a la longevidad de los sistemas mecánicos es el duplicado de llaves fuera de las tolerancias iniciales diseñadas por el fabricante. Esta prác- tica de copia de llaves sin control de tolerancias fuerza a diario los micro- componentes interiores del cilindro, lo cual recorta considerablemente la vida útil del mismo.

¿Amaestramientos mecánicos o amaestramientos digitales?

Los amaestramientos mecánicos aportan organización del acceso, protección, usabilidad y comodidad. Trabajan siguiendo el concepto de “permisos de uso”. Es decir, la persona que tiene una llave puede acceder “siempre” a las dependen- cias asignadas (365 días al año, 24 horas al día): su llave no se puede programar, no se puede anular si se pierde y nunca registra el uso debido o indebido.

Los amaestramientos digitales aportan, además, gracias a la electrónica, exi- bilidad en la autorización, exibilidad ante pérdidas o robos y la certeza de sa- ber en cualquier momento quién ha accedido a nuestra vivienda o dependencia.

Trabajan siguiendo el concepto de “per les de acceso”. Se puede discriminar qué persona, día y hora va a poder abrir y cerrar las dependencias asignadas (es muy útil, por ejemplo, para el personal de servicios). Además, permiten re- gistrar todos los accesos –o intentos de acceso–, con lo que es posible averiguar quién ha accedido a un punto concreto en un momento determinado.

Como factor en contra, los sistemas digitales son más caros que los amaes- tramientos mecánicos, necesitan mantenimiento de baterías y componentes, requieren ciertos conocimientos para usarlos y son algo menos longevos que los cilindros mecánicos. En de nitiva, son más completos en términos de segu- ridad, pero también perecederos.

No cabe duda de que la tecnología electrónica tiene y tendrá un papel cada vez más importante en la organización de puertas y personas. Pero los sistemas me- cánicos de cierre (amaestramientos mecánicos) preparados con criterio y orga- nización satisfacen todavía a la perfección –para un gran número de instalacio- nes– las necesidades de sus administradores, sobre todo en el sector residencial.

¿Qué entendemos por seguridad en un amaestramiento?

Primero hay que comprobar la resistencia física del cilindro adquirido ante ataques limpios de intrusión. Estos son los que no dejan ningún tipo de rastro en la cerradura, de modo que continúa funcionando correctamente. Y también ante ataques con violencia como taladro, rotura o extracción.

Un sistema de cierre mecánico será más seguro que otro cuanto más retrase en el tiempo la intrusión. Y cuanto más obligue a los intrusos a utilizar he- rramientas so sticadas o a generar mayor ruido durante el ataque. Por lógi- ca, cuanto más tiempo se necesite y mayor ruido se produzca, más pueden llamar la atención de vecinos, residentes y vigilantes (disuasión, denegación y retardo del ataque).

A fuerza de realismo, hemos comprobado que la mayoría de los cilindros analizados aquí suspenden en este apartado. Únicamente ofrecen alguna re- sistencia razonable cuando han sido instalados con escudos protectores de seguridad.

Una vez comprobada la resistencia física del cilindro, hay que averiguar la

facilidad con la que un extraño puede conseguir una copia de nuestra llave.

La realidad es que muchas llaves son fácilmente copiables y pocas disponen de un control real de copia protegida.

Como último paso, para evaluar la seguridad del amaestramiento debemos conocer las tolerancias del sistema y la calidad de sus componentes internos. Pero también debemos tener absoluta con anza en la empresa que realizará los cálculos matemáticos para el amaestramiento. En los primeros meses, todos los amaestramientos son seguros, pero los desgastes a los que todas las llaves y sistemas están sometidos por el uso posibilitan que, con el paso del tiempo y si no se han respetado ciertas reglas, la profundidad de los fresa- dos de llaves diferentes se igualen. Y, como consecuencia, llaves de distintos clientes comiencen a abrir casas, garajes, despachos y edi cios enteros que no deberían abrir. Se ha comprobado que un mismo sistema, estudiado, fabrica- do y montado por diferentes empresas, tiene diferentes y extremos resultados en su seguridad con el paso del tiempo.

A nuestro entender, lamentablemente, la norma de referencia en España para cilindros de seguridad, la UNE1303, no contempla esta situación con su - cientes garantías. Sin embargo, encontramos otras normas más precisas y exigentes, como la alemana DIN18252 y la certi cación VdS.





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